KATERINA BRINDISINA

“¿Habéis tratado alguna vez de estar solos? Cuando lo intentéis veréis cuán extraordinariamente difícil es y cuan extraordinariamente inteligentes debemos ser para estar solos, porque la mente no nos dejará estar solos. La mente se vuelve inquieta, se afana en buscar evasiones”

Krishnamurti

No se puede negar la trascendencia de Krishnamurti a través de sus enseñanzas, que nos legó a su paso por esta Tierra. Enseñanzas que invitar a ser consideradas, más por quienes de alguna forma se han identificado con la relevancia de aprovechar la oportunidad que se nos ha dado de vivir en ella.

A través de sus aportaciones, lecturas, conferencias, diálogos hemos seleccionado algunas reflexiones que la compartimos con quienes le interesa lo que Krishnamurti aportó, esperando que ellas inviten a sacarle provecho a su contenido y lo que represente en pro del crecimiento espiritual

Pero, ¿quién es Jiddu Krishnamurti? , como lo reseña Wikipedia, nació el 12 de mayo, 1895 y falleció el 17 de febrero, 1986, nació en la ciudad de Madanapalle, Andar Pradesh, India y fue descubierto en 1909, cuando aún era un adolescente por C.W. Leadbeater en las playas privadas del centro de la Sociedad Teosófica de Adyar en Madrás, India. Posteriormente fue adoptado y criado bajo la tutela de Annie Besant y C.W. Leadbeater dentro de la Sociedad Teosófica Mundial. Cuando era joven rehusó a ser mesías de un nuevo credo y en 1929 disolvió la orden creada para ese fin, pasó el resto de su vida como conferencista y profesor viajando por el mundo y enseñando sobre la mente humana. A la edad de 90 años dio una conferencia en la ONU acerca de la paz y el conocimiento, y recibió la medalla de la paz de la ONU en 1984, dicha conferencia fue dada un mes antes de su muerte en 1986, en Ojai, California. Sus partidarios, trabajando en caridad y amor, fundaron varias escuelas independientes en la India, Inglaterra y Estados Unidos; y tradujeron en varios idiomas muchos de sus discursos, publicándolos como libros filosóficos.

Krishnamurti señalaba la urgente necesidad de una apertura para este vasto espacio en el cerebro que contiene en sí una energía inimaginable. Krishnamurti siguió hablando hasta su muerte a los 90 años. Sus pláticas, diálogos, diarios están reunidos en más de 60 volúmenes. Cada libro se centra sobre alguna cuestión que tenga particular importancia y urgencia en nuestras vidas cotidianas

Teosofía.com comenta, que la esencia de las enseñanzas de Krishnamurti queda recogida en la declaración que hizo en 1929 cuando dijo: La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad—religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias. La carga de estas imágenes domina el pensamiento del hombre, sus relaciones y su vida diaria. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas ya que dividen a los hombres. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos ya establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es su entera existencia. Este contenido es común en toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma, la cultura superficial que él adquiere a través de la tradición y el ambiente. La unicidad del hombre no reside en lo superficial sino en la libertad absoluta del contenido de su conciencia, la cual es común en todos los seres humanos. Así él no es un individuo.

La libertad no es una reacción; no es una elección. Es la pretensión del hombre creer que por tener elección es libre. La libertad es pura observación sin dirección, sin miedo al castigo, sin recompensas. La libertad existe sin motivo; la libertad no está al final de la evolución del hombre sino que reside en el primer paso de su existencia. Al observar, uno comienza a descubrir la falta de libertad. La libertad se encuentra en una conciencia no escogida en nuestra existencia y actividad diaria. El pensamiento es tiempo.

El pensamiento nace de la experiencia y el conocimiento, los cuales son inseparables del tiempo y el pasado. El tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestra acción se basa en el conocimiento y por tanto en el tiempo, así el hombre siempre es un esclavo del pasado. El pensamiento es siempre limitado, así que vivimos en constante conflicto y lucha. No hay evolución psicológica.

Cuando el hombre se vuelva conciente del movimiento de sus propios pensamientos, verá la división entre el pensador y el pensamiento, el observador y lo observado, el experimentador y lo experimentado. Descubrirá que esa división es una ilusión. Sólo entonces hay pura observación en la que no existe sombra del pasado ni el tiempo. Este eterno "insight" trae consigo una profunda y radical mutación en la mente. La negación total es la esencia de lo positivo. Cuando hay negación de todas esas cosas que el pensamiento ha ocasionado psicológicamente, solo entonces hay amor, que es compasión e inteligencia.

Nos recuerda zion.jon.com.mx, que Krishnamurti, comentaba: Debemos ser libres, no para hacer lo que nos plazca, sino libres para comprender muy profundamente nuestros propios instintos e impulsos.

La libertad no es para hacer lo que nos antoja, sino que consiste mas bien en estar libres de todo el tormento de la vida, de nuestros problemas, ansiedades, miedos, heridas psicológicas y de todo el conflicto que hemos tolerado en nosotros mismos y en el mundo.

Estar por completo libres internamente del “Yo” sin ser absorbidos por algo - ya sea un paisaje, una idea, etc…, es la esencia de la belleza”

Hay dos formas de soledad: Una que es la soledad del aislamiento, con su desesperación, tristeza y separación de todo y de todos y la otra, que es la soledad madura del hombre libre, que al no depender de nada ni de nadie, está relacionado con todo.

¿Puede el sufrimiento terminar alguna vez, o es una condición de la humanidad que el sufrimiento deba continuar desde épocas inmemorables hasta el final de los tiempos?

Sólo cuando terminamos con el dolor hay pasión. La pasión no es lujuria, que es sensual, sexual, llena de deseo, imágenes, persecuciones del placer, etc. Sin esa tremenda pasión uno se vuelve mediocre, blando, confuso: pierde integridad.

La felicidad llega cuando estamos haciendo algo que amamos de verdad y no porque lo que hacemos nos dé riquezas o nos haga una persona destacada.

La angustia es miedo inmenso a un no se qué, a un no sé cuándo y a un no sé dónde, pero que nos hace sufrir sin descanso, como si fuéramos atacados por un enemigo invisible oculto dentro de uno mismo. La gente tiene angustias porque vive con el corazón sucio.

Siempre tapamos la nada interior con alguno de los llamados pecados capitales.

Sólo podemos liberarnos del temor cuando nos conocemos a nosotros mismos. Si uno quiere comprender y librarse del temor, debe comprender también el placer, ambos están relacionados entre sí. Son las dos caras de la misma moneda. No se puede estar libre de uno sin estar libre del otro: Si se nos niega el placer nos aparecerán todas las torturas psicológicas.

La soledad es creada por el pensamiento. Y el pensamiento mismo al darse cuenta de que es limitado y de que no puede resolver el problema de la soledad…entonces ¿existe la soledad? El pensamiento ha generado el problema de la soledad y al estar (el pensamiento) limitado, fragmentado, dividido, ha creado esta sensación de vacío interno: Al darse cuenta de todo ello el pensamiento, la soledad no existe.

( Continúa..)