Caterina Iazzi

Puedes ser una persona para el mundo, pero para una persona tu eres el mundo

En la medida que uno se va identificando con el rol, misión del por qué pasamos por estos planos y nos avocamos a aprovechar la oportunidad de crecer espiritualmente, los resultados serán muy positivos y cuando nos toque partir, sabemos que nuestro tránsito fue muy provechoso

Ten presente lo que alguien señalaba de que Como seres humanos estamos compuestos de varias dimensiones: física, mental, social y espiritual. Nuestra dimensión espiritual es el eje de nuestra existencia y si no le damos la atención que se merece podemos sentirnos fuera de balance.

En este artículo, hemos seleccionado algunas sugerencias, consejos que otros que han despertado nos legan y contribuyen en mantener nuestra luz encendida, de tal forma, que las sombras nos envuelvan.

  • Dale a la gente más de lo que esperan y hazlo con gusto.
  • No creas en todo lo que escuchas, ni gastes todo lo que tienes o duermas todo lo que quieras.
  • Frente a los desacuerdos, pelea limpio, no ofendas
  • Abre tus brazos al cambio, pero no te desprendas de tus valores.
  • No juzgues a los demás por sus parientes.
  • Ten presente las tres "R's": respeto a ti mismo; respeto a los demás; responsabilidad por todas tus acciones.
  • No permitas que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
  • Cuando te des cuenta que has cometido un error, toma medidas inmediatas para corregirlo
  • Recuerda que el silencio es, a veces, la mejor respuesta.
  • Juzga tu éxito en la medida de lo que tuviste que renunciar para obtenerlo.
  • Sri Ramana Maharshi nos aporta: Para una mente que ha ganado pericia en la concentración, la indagación del Sí mismo deviene comparativamente fácil. Por la indagación incesante se destruyen los pensamientos y se realiza el Sí mismo —la Realidad plena en la que no hay siquiera el pensamiento «yo», experiencia a la que se alude como «Silencio».
  • Mediante la indagación constante uno debe hacer que la mente permanezca en su fuente, sin permitirla divagar y perderse en los laberintos de pensamientos creados por ella misma. Todas las demás disciplinas como el control del soplo y la meditación en las formas de Dios, deben ser considerados como prácticas auxiliares. Son útiles en la medida en que ayudan a devenir quiescente y concentrada.
  • La mente consiste en pensamientos. El pensamiento «yo» es el primero que surge en la mente. Cuando se persigue persistentemente la indagación «¿Quién soy yo?», todos los demás pensamientos se destruyen, y finalmente el pensamiento «yo» mismo se desvanece, dejando sólo al supremo Sí mismo no-dual
  • Cuando uno indaga «¿Quién soy yo?», surgirán otros pensamientos; pero a medida que surgen, uno no tiene que ceder a ellos siguiéndolos; por el contrario, uno debe preguntar «¿A quién surgen?» Para hacer esto, uno tiene que ser extremadamente vigilante.
  • Como todos los seres vivos desean ser felices siempre, sin ninguna miseria, como en el caso de cada uno se observa que hay un amor supremo por el sí mismo de uno, y como sólo la felicidad es la causa del amor, para ganar esa felicidad que es la propia naturaleza de uno y que se experimenta en el estado de sueño profundo, donde no hay ninguna mente, uno debe conocer su propio Sí mismo. Para eso, el medio principal es la vía del conocimiento, la indagación de la fórmula «¿Quién soy yo?».
  • Lo que se llama mente, es un poder pasmoso que reside en el Sí mismo. Hace que surjan todos los pensamientos. Aparte de los pensamientos, no hay ninguna cosa tal como la mente. Por consiguiente, el pensamiento es la naturaleza de la mente. Aparte de los pensamientos, no hay ninguna entidad independiente llamada el mundo. En el sueño profundo no hay pensamientos, y no hay ningún mundo. En los estados de vigilia y sueño con sueños, hay pensamientos, y hay también un mundo. De la misma manera que la araña emite de sí misma el hilo (de la telaraña), y nuevamente lo retrae adentro de sí misma, así también la mente proyecta el mundo de sí misma y de nuevo lo reabsorbe adentro de sí misma. Cuando la mente sale del Sí mismo, aparece el mundo. Por consiguiente, cuando el mundo aparece (como real), el Sí mismo no aparece, y cuando el Ser aparece (brilla), el mundo no aparece. Cuando uno indaga persistentemente dentro de la naturaleza de la mente, ésta acabará dejando al Sí mismo (como el residuo). Lo que se llama el Sí mismo, es el Atman. La mente existe siempre sólo en dependencia de algo grosero; no puede permanecer sola. La mente es lo que se llama el cuerpo o el alma
  • Eso que surge como «yo» en este cuerpo, es la mente. Si uno indaga en cuanto a dónde surge primero en el cuerpo el pensamiento «yo», uno descubre que surge en el corazón. Ese es el lugar de origen de la mente. Sólo con pensar constantemente «yo»-«yo», uno será conducido a ese lugar. De todos los pensamientos que surgen en la mente, el pensamiento «yo» es el primero. Sólo después del surgimiento de este pensamiento «yo» surgen los otros pensamientos. Sólo después de la aparición del pronombre personal de la primera persona, aparecen los pronombres personales de la segunda y la tercera persona; sin el pronombre personal de la primera persona, no habrá el segundo ni el tercero.
  • A través de la meditación en las formas de Dios y a través de la repetición de mantras, la mente deviene concentrada. La mente siempre estará vagando. Así como cuando se da una cadena a un elefante para que la sostenga en su trompa, se dedicará a sostener la cadena y nada más, así también cuando la mente está ocupada con un nombre o una forma sólo se aferrará a eso. Cuando la mente se expande en forma de incontables pensamientos, cada pensamiento deviene más débil; pero cuando los pensamientos se disuelven, la mente deviene concentrada y fuerte; para una mente así, la indagación del Sí mismo deviene fácil. De todas las reglas restrictivas, la que se refiere a la toma de alimento sátvico en cantidades moderadas, es la mejor; observando esta regla, la cualidad sátvica de la mente aumentará, y será de gran ayuda para la indagación del Sí mismo.
  • Mientras hay impresiones de objetos en la mente, se requiere la indagación «¿Quién soy yo?» A través de la indagación a medida que los pensamientos surgen, deben ser destruidos inmediatamente en el mismo lugar de origen. Si uno recurre a la contemplación del Sí mismo ininterrumpidamente, hasta que el Sí mismo es obtenido, eso sólo bastará. Mientras haya enemigos dentro de una fortaleza, continuarán saliendo; si son destruidos a medida que emergen, la fortaleza caerá en nuestras manos
  • Lo que existe en verdad, es sólo el Sí mismo. El mundo, el alma individual y Dios, son apariencias en él. Lo mismo que la plata en la madreperla, estos tres aparecen al mismo tiempo, y desaparecen al mismo tiempo. El Sí mismo es eso donde no hay absolutamente ningún pensamiento «yo». Eso es llamado «Silencio». El Sí mismo es el mundo; el Sí mismo es «yo»; el Sí mismo mismo es Dios; todo es Siva, el Sí mismo
  • El verdadero Amor existe antes del nacimiento, durante la vida y después de la muerte. El que existe en todos los tiempos es verdadero Amor. El Amor de madre e hijo es el que ha surgido entre ellos. ¿Qué madre amó a su hijo antes de que éste naciera? ¿Qué hijo amó a su madre antes de nacer? El Amor entre ellos toma forma sólo después del nacimiento del niño. De modo que eso es un apego que se ha desarrollado en el curso de la vida. No es Amor verdadero. (Sai Baba)
  • El amor es la luz del espíritu. Realicen al espíritu y estarán llenos de amor. El amor viaja más rápido que el pensamiento, es el toque místico invisible. Un corazón sin amor es un desierto. El amor es el cimiento de la vida. Se debe amar el aire que se inhala y se exhala para que pueda restaurarse y revivir (Sai Baba)