

KATERINA BRINDISINA
La gnósis nos recuerda, queAmitabha, en sánscrito significa “Luz Infinita”. Fue un monje llamado Dharmakara, discípulo del Budha Lokesvararaja, quien le instruyó en la apreciación de la belleza de las Tierras de Budha. En su camino hacia la iluminación, cuando era un simple monje hizo el voto de llegar a ser Budha y adquirir una “Tierra milagrosa” cuyos habitantes, de acuerdo a sus méritos, gozarían de una felicidad sin igual hasta su entrada en el nirvana. Dicho voto se ha cumplido, y a esta tierra se le conoce como Sukhavarita (La dichosa), está situada hacia el oeste; está bañada de luz y se parece a un paraíso por sus piedras preciosas, sus flores y sus pájaros. Sus habitantes son en realidad inmortales y disfrutan de la enseñanza oral de Amitabha.
El Budha Amitabha es muy conocido dentro del budismo Mahayana, y adorado por la secta País puro. También es venerado por numerosos creyentes en China y Japón, que confían en renacer en el país puro.
En el arte clásico nipón abundan las imágenes de Amida, su nombre japones, en actitud de dar la bienvenida a los fieles. Tambien se le atribuye la facultad de manifestarse ante el mundo como Avalokiteshvara (en japonés Kannon).
Se hadicho también que que de todos los Budas del extenso panteón Mahayana, Amitabha, conocido como Amito en China o Amida en Japón en quizás el más reverenciado de todos ellos. Es objeto de veneración en muchas tradiciones budistas, pero es de importancia especial en las escuelas de la Tierra Pura. Un día, el Buda histórico explicó a su Discípulo Sariputra las bendiciones y virtudes del Buda Amitabha y su Tierra Pura en lo que se conoce como el Sutra de Amitabha. Según este Sutra, Amitabha, el Buda la luz Infinita, expone sus enseñanzas a muchos seres en un paraíso llamado Shukavati, o paraíso occidental o del oeste.
A partir de este Sutra y dos más, se desarrolla la tradición de la Tierra Pura.
Indica holistica2000.com.aComo escuela establecida, la Tierra Pura tiene sus orígenes en la fundación de la escuela del Loto Blanco alrededor del 400 d.c por parte de Hui-Yuan, para pasar a Japón de la mano de Honen en el siglo XII. La escuela de la Tierra Pura tuvo luego una particular evolución gracias a Shinran, afirmándose en la salvación por la mera repetición del nombre del Buda. Así el mantra "Namo Amida Butsu" en japonés o "Namo Amito Fo" en chino, son sin duda uno de los mantras budistas más repetidos del planeta.
De acuerdo con los Sutras, Amitabha fue en un algún remoto tiempo un rey que al conocer la enseñanza del Dharma aspiró a convertirse en un Buda, renunció a su trono y se hizo monje, conocido como Dharmakara. Después de oír las excelencias de las diferentes tierras puras que aparecían en varias escrituras, resolvió que crearía una que tuviese las mejores cualidades de todas. Realizó entonces 48 votos describiendo estas excelencias, y declaró que sólo se convertiría en un Buda cuando su trayecto como boddhisattva (aspirante a la iluminación) fuera lo suficientemente poderoso kármicamente como para crear semejante tierra pura.
En ese paraíso, los seres que renaciesen allí estarían en paz y alegría, no tendrían concepto de propiedad incluso ni con sus propios cuerpos, y tendrían todas las condiciones necesarias para lograr la iluminación sin esfuerzos. Tendrían vidas inconmensurables, excepto aquellos Bodhisattvas que deseasen renacer en otros lugares para ayudar a los seres. También tendrían las perfecciones más elevadas, como el recuerdo de vidas pasadas, la habilidad de ver miríadas de otras tierras de Budas, oír inmediatamente cualquier Dharma que deseasen, y tendrían una felicidad similar a la de que aquellos que se encuentran en un estado meditativo profundo.
Se agrega, que en la escuela de la Tierra Pura la elaboración es muy audaz: siendo la dificultad para que el ser humano reconozca su propia naturaleza un problema debido a la existencia del ego (de un "yo" que se afirma constantemente como existente de forma individual y separado del Todo), entonces cualquier esfuerzo que se haga para eliminarlo no es más que producto de ese ego y por ello puede ser una vía difícil para lograr el despertar en determinadas personas. El practicante puede estar atrapado pensando de manera explícita o inconsciente que ha de lograr algo, y por tanto no hace más que reafirmar un ilusorio poder personal que le llevará a intentar esto o aquello. Sentarse a meditar, leer libros de Zen, asistir a centros, buscar maestros, intentar nuevas meditaciones, etc...
En el objetivo de la práctica de la escuela de la Tierra Pura también está contenido el Samadhi que se consigue mediante la recitación del nombre del Buda. Sin embargo, no es esto algo de interés inicial; es en cambio el inmediato renacimiento en la Tierra Pura de Amitabha el más urgente objetivo de esta escuela. Con una fe inamovible en el poder de Amitabha para atender a la invocación de su nombre, los practicantes recitan el nombre de este Buda en determinada disposición de mente y cuerpo.
A diferencia del Zen, no se trata de llegar rápidamente a un punto de liquidación del pensamiento conceptual para iluminarse a la propia naturaleza. Sin embargo, y aunque desprovisto totalmente de ése objetivo, en la práctica de la Tierra Pura el practicante recita el nombre de Buda hasta que a llega a un estado de mente unipuntualizada (de gran concentración en un sólo objeto mental, el propio Amitabha) y de manera natural alcanzará el estado de no-pensamiento que también enseña el Zen, aunque sin embargo lo ha hecho recitando el nombre del Buda.
En el budismo de la Tierra Pura se realizan retiros y existe una importante vida monástica en China, Japón, Vietnam y otros países. No obstante es la escuela establecida con más antigüedad de todo el budismo Mahayana y una de las que tiene mayor número de adhesiones.
Los 3 Sutras de la Tierra Pura son:
- El Sutra de Amitabha o Sutra corto de Amitabha, o Sutra menor.
- El Sutra de la Vida Infinita o Sutra largo de Amitabha.
- El Sutra de la Meditación o Sutra de la Meditación en el Buda de Vida Infinita
Los seguidores creen que el Buda Amitabha ofrece una práctica alternativa hacia la consecución de la Iluminación. En el pensamiento del budismo de la Tierra Pura, la Iluminación es difícil de obtener sin la ayuda del Buda Amitabha, debido a que la gente vive ahora en una era deteriorada, conocida como la Edad del deterioro del Dharma. En lugar de un trabajo de meditación solitario con el objetivo de la Iluminación, el budismo de la Tierra Pura enseña que la devoción a Buda Amitabha lleva a uno a la Tierra Pura desde la cual la iluminación estará garantizada.
En la cultura medieval del este asiático, esta creencia fue particularmente popular entre campesinos y gente que era considerada "impura", tal como cazadores, pescadores, prostitutas, etc. El budismo de la Tierra Pura ofrecía una forma de práctica budista para aquellos que no eran capaces de practicar de otras formas. Se cree, que si los practicantes cantan el nombre del Buda Amitabha (nembutsu) cuando su vida actual llega al final, pueden ser recibidos por el Buda Amitabha. En el sutra Sukhâvatîvyûha, Amitabha realiza 48 votos, estableciendo en el voto decimoctavo que garantizará el renacimiento en su Tierra Pura a cualquiera que pueda recitar su nombre 10 veces. Esta sencilla forma de veneración ha contribuido en gran medida a su popularidad en el este asiático

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