KATERINABRINDISINA

Los invito a reflexionar juntamente, que entendemos por afinidad?

Podemos deducir de las enseñanzas que la vida nos proporciona, que la afinidad es un enlace que se crea entre una cosa con otras, por tener algo en común. Ese algo en común es justamente la afinidad que favorece la relación entre una o mas cosas o personas.

Que es lo que hace que dos personas desconocidas se puedan juntar? La afinidad! De donde nace una amistad? De una afinidad! Cuando nos interrelacionamos con personas que hasta llegan a tener influencia positiva o negativa en nuestra vida, es porque existe a la base una afinidad de tipo positivo o negativo que precisamente no sabemos cuando y como se originó, pero hace que tengamos algo en común con ella y por lo tanto volvemos a juntarnos en el presente. Hasta las familias, nuestros padres y madres, familiares, han sido escogidos por afinidad.

“Si hay afinidad se pueden encontrar dos personas aunque estén separadas por miles de millas. Si no hay afinidad, aunque estén frente a frente no se conocerán”.

Ahora reflexionemos: Como llegamos al ambiente de Tao? Cada uno de nosotros puede ser testimonio de una experiencia diferente, se dirá gracias a un amigo, a un colega de trabajo, a un novio, a una madre, a un hijo, a un esposo etc. Pero la experiencia que cada uno puede relatar, tiene siempre un factor en común que se llama afinidad. Aunque la persona que nos trajo, hoy en día ya no es consiguiente, queda siempre una nuestra afinidad que nos prestó el servicio de conducirnos aquí. En el trasfondo pero, que se puede entender tras de la historia que un amigo, familiar etc. nos haya traído al Templo? Nuestra afinidad aún más profunda y verdadera en realidad se basa en el Tao. Esta persona puede desaparecer, desviarse, mudarse para otro lugar, pero nuestra afinidad con el Tao de Dios no pasará, en cuanto es algo que ya está, ya se construyó, ya se trabajó por ella. De hecho, es muy probable que en la época antigua, cuando el Tao se transmitía de forma unipersonal a discípulos muy eminentes, nosotros también éramos cultivadores pero que recibían la Verdad solo bajo forma de enseñanza verbal, pues el dharma del corazón era predestinado solamente a aquellos que reunían todas las cualidades espirituales para garantizar la sobre vivencia de la transmisión del Tao. Probablemente entonces nos cultivamos en pasado escuchando las enseñanzas de algún Maestro, esperando de reencarnar en la actualidad, en este periodo blanco, para poder recibir el Tao tal como lo hicieron todos los grandes Maestros de las épocas antiguas (Jesús, Buda Sakyamoni, Confucio etc. ). La afinidad que entonces tenemos con el camino de Dios, es semejante a una semilla que un tiempo sembramos en nuestro corazón. Quizás por mucho tiempo en esta vida presente hemos ignorado su existencia, pero al presentarse la persona afine, la cual igualmente que nosotros tuvo a que ver con este camino en sus vidas pasadas, esta semilla volvió a florecer. Ya estaba allí, lo único que faltaba era una oportunidad, o sea la manera para volver nosotros a encontrarla, y eso justamente se dio a través de la persona también afine que nos hizo de contacto.

Se dice entonces que una persona tiene afinidad porqué sembró muchas buenas semillas en su pasado, y por eso, ahora que esa semilla cumplió su proceso de maduración, uno viene a saber del Tao a través de su presentador y lo recibe con facilidad.