
KATERINABRINDISINA
La historia antigua está impregnada de grandes oráculos y de la pasión de muchos reyes de consultarlos, especialmente ante las batallas.
Wikipedia señala: Un oráculo es una respuesta que supuestamente da una deidad por medio de sacerdotes, o de la Pitia o Pitonisa griega y romana, o la Sibila, o incluso a través de interpretaciones de señales físicas (tintineo de campanillas, por ejemplo), o de interpretaciones de símbolos sobre piedras, como las Runas, o de interpretaciones de símbolos sobre cartas, como el Tarot, o de sacrificios de animales. Por extensión, se llama oráculo al propio lugar en que se hace la consulta y se recibe la respuesta (el oráculo). Existen varios de estos lugares, que fueron muy importantes en la Antigüedad, todos ellos pertenecientes al mundo griego. Los romanos asimilaron y heredaron los oráculos griegos, creando además los suyos propios como aquel de la Sibila de Cumas.
Walt Withman escibió al respecto:
No desprecio a vuestros sacerdotes; Mi fe es la más grande de las fes y la más insignificante, Abarca todos los cultos antiguos y modernos y los que hay entre ellos, Creo que volveré a la tierra de nuevo dentro de cinco mil años, Espero la respuesta de los oráculos… honro a los dioses… saludo al sol, Hago un fetiche de la primera roca o tronco… conjuro con varitas en el círculo del obis, Ayudo al lama o al brahmín mientras despabila las lámparas de los ídolos, Bailo todavía por las calles en una procesión fálica… enajenado y austero en los bosques, un gimnosofista, Bebo hidromiel en los cráneos… admiro las Shastas y los Vedas… observo el Corán, Recorro el teocali manchado con la sangre de la piedra y el cuchillo, golpeando el tambor de piel de serpiente, Acepto los Evangelios, acepto a aquel que fue crucificado, sabiendo con seguridad que es divino, Me arrodillo en la misa, me pongo de pie cuando rezan, me siento pacientemente en un banco; Desvarío y echo espuma por la boca en mi crisis de locura, espero como un muerto a que mi espíritu me despierte; Lanzo la mirada al pavimento y a la tierra, o lejos del pavimento y de la tierra, Pertenezco a los que describen el círculo de los círculos.
- Oráculo de Dádimo en la costa de Asia Menor.
- Oráculo de Dódona en Epiro, Grecia. El recinto sagrado se hallaba en las montañas, al sur del lago Pamboris. El oráculo estaba situado en un roble sagrado que hacía también las veces de palomar.
- Oráculo de Olimpia en la ciudad griega de Olimpia, en Elis, en el Peloponeso oriental. Era famoso el santuario de Zeus.
- Oráculo de Delos, isla griega situada en el mar Egeo y considerada por los antiguos como el centro de todas ellas
De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas desde muy antiguo era la fuente de Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda y la mitología cuentan que en el monte Parnaso y cerca de esta fuente se reunían algunas divinidades, diosas menores del canto, la poesía, llamadas musas junto con las ninfas de las fuentes, llamadas náyades. En estas reuniones Apolo tocaba la lira y las divinidades cantaban.
El oráculo de Delfos influyó en gran manera en la colonización de las costas del sur de Italia y de Sicilia. Llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.
La Fócida o Focia es una antigua región del centro de Grecia atravesada por el gran macizo del monte Parnaso. En época de la Grecia clásica una parte de esta región, la que está situada al pie de dicho monte, tenía el topónimo de Pyto (o Pito), en griego Πυθω. Este lugar es el conocido como Delfos, es decir, Pyto y Delfos son sinónimos.
El puerto de Itea era la puerta al mar más cercana a Delfos.
El nombre de Pito fue tomado de la serpiente Pitón (Πυθων) que vivía en una cueva de estos parajes y a la que el dios Apolo dio muerte para apoderarse de su sabiduría y ser él quien presidiera el oráculo. La mitología cuenta que después de dar muerte a la serpiente, Apolo guardó sus cenizas en un sarcófago y fundó en su honor unos juegos fúnebres que se llamaron Juegos Píticos. Más tarde corrió la leyenda de que ese sarcófago se hallaba enterrado debajo del ónfalos, en el templo de Apolo en Delfos. De este nombre derivó el de Pitia o Pitonisa (Πυθια), nombre que se le fue dando a las mujeres que interpretaban las respuestas, es decir el oráculo. Al templo de Apolo se le llamaba también Pition (Πυθιoν) y al mismo Apolo en Delfos se le llamó Apolo Pitio.
El topónimo de Delfos viene de Delfine (Δελφινης), que era el nombre del dragón mitológico que custodiaba el oráculo antes de la llegada de Apolo. A partir del siglo IV adC, se le empezó a llamar Pitón en lugar de Delfine, aunque en esencia era el mismo personaje. Son dos fases sucesivas de la leyenda. Siguiendo el topónimo de Delfine, al templo de Apolo se le llamó igualmente Delfinion (Δελφινι
Oráculos de otros pueblos están:

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