SOBRE GUSTAVO ADOLFO BECQUER
KATERINA BRINDISINA
RIMA LXXVII
Gustavo Adolfo Becquer
Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá!Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor. La originalidad del autor reside en la misma subjetividad de sus Leyendas, en el estilo íntimamente poético, en que su obra se puede entender como desdoblamiento personal de sus propias ensoñaciones, apoyadas en ambientes más o menos reales: Madrid, Soria, Aragón , Veruela, el Pirineo oriental,
No cabe la menor duda que Bécquer es un gran poeta del romanticismo español,
El Romanticismo es un movimiento cultural y literario que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XIX, tanto en Europa como en América. Dicho movimiento supone una reacción total a la razón impuesta por el Neoclasicismo, dando prioridad a los sentimientos, a las emociones, a la fantasía y al ideal.
En España, dadas las circunstancias políticas del país, el Romanticismo, propiamente dicho, tuvo escasa duración, llegando a su máximo apogeo en torno a 1835. Hubo un segundo Romanticismo hacia 1860, gracias a las dos grandes figuras que más adelante veremos: Bécquer y Rosalía de Castro.
Bécquer, junto a Rosalía de Castro, representa el romanticismo tardío o postromanticismo en España, caracterizado por la inclinación a un lirismo intimista, sencillo en la forma y escaso de adornos, que resalta el profundo sentir del poeta. Esta visión poética es distinta a la del primer Romanticismo, exaltado y gesticulante, de Espronceda
La obra que ha dado importancia como lírico a Bécquer son las Rimas, ochenta y cuatro composiciones breves, con rima asonante, por lo general, y metros variados. En ellas vuelca sus opiniones y vivencias: sus ideas poéticas, sus experiencias amorosas, la desesperación y desolación de sus últimos años.
Pero, al igual que un excelente lírico, Bécquer fue un excelente prosista, con obras como las Leyendas, veintiocho relatos con muchos elementos románticos (el amor imposible, la muerte, el pasado medieval, los paisajes tenebrosos y fantásticos, lo sobrenatural, etc.)
Su verdadero nombre era Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, pero prefirió el apellido de sus antepasados. Cuando el tenía 5 años murió su padre, después, a los once, moriría su madre, es recogido por su madrina en cuya casa encuentra una rica biblioteca
que lo encamina, definitivamente, hacia la literatura. De familia de pintores porque su padre fue pintor, intenta meterse en ese mundo de la pintura pero no le agrada. Y entonces se da cuenta que lo que le gusta es la poesía
A parte de trabajar en diferentes periódicos, se dedicaba a hacer: biografías de políticos a destajo, traducciones, chupatintas en una oficina pública, dibujos, zarzuelas, etc.
Se traslada a Madrid un nuevo ambiente poético del que saldrán, finalmente, las Rimas becquerianas. Los síntomas de la tuberculosis que acabaría con él comienzan a ser evidentes.
Sigue trabajando y publicando obras en las que el poeta exhibe su espíritu satírico frente a la revolución.
Contrae matrimonio con Casta Esteban Navarro. Hija de un médico, a la cuál había conocido en la consulta de su padre, a la que Bécquer acudía para tratarse de una enfermedad venérea contraída en sus años bohemios. La pobreza del poeta -el periodismo nunca lo sacará de pobre- y las enormes diferencias de carácter entre los cónyuges hicieron del matrimonio una experiencia difícil y no dedicó a su esposa sino un poema de circunstancias. El matrimonio tuvo tres hijos pero la paternidad del tercero es dudosa. Fue infeliz en su matrimonio con Casta a causa de que el amor de su vida se encontraba en otra mujer. Son años fructíferos en los que el poeta publica la mayoría de sus rimas y leyendas y se hace un nombre, además de poder mantener una familia con hijos. Pero también son años difíciles porque por culpa de su enfermedad cada vez se encuentra peor. Recientemente separado de su mujer, y de los hijos de éste, se retira porque necesita reposo en el Monasterio de Veruela. Desde allí remitirá al periódico sus famosas cartas Desde mi celda, en las que, además de hacer reportajes sobre tipos y paisajes, hace un repaso de su vida pasada y actual, marcada por un profundo desencanto. La enfermedad avanzaba y no se la cuidaba (el día antes de la última recaída, se había empeñado en viajar en la parte descubierta de un tranvía, bajo la nieve) el poeta ya no resiste el golpe. Mientras agoniza, pide que quemen sus cartas porque dice que serían su deshonra»), que publiquen su obra («Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo») y que cuiden de sus niños. Murió después de pronunciar las terribles palabras, reveladoras del desencanto que le embarga, «Todo mortal».
Bécquer publicó mucho de su obra en periódicos como El contemporáneo, El museo universal, El porvenir,
La educación literaria de Becquer es clasicista, con especial aprecio a los poetas latinos y españoles del Siglo de Oro, como Fray Luis de León, Herrera o Rioja. Era romanticista que tenía mucha influencia en el mundo.
Las obras completas de Gustavo Adolfo Bécquer son: veinte Leyendas, diez Cartas desde mi celda, cuarto Cartas literarias a una mujer, Los templos de Toledo, las Rimas, Trozos poéticos de la adolescencia, quince Ensayos literarios, 24 crónicas sobre Tradiciones y costumbres españolas, 19 crónicas de tema diverso, Pensamientos y un Testamento literario.
Su innato sentimiento evocador le lleva a escribir en fascículos una “Historia de los Templos de España” (1859). Sobre muchos de éstos, abandonados o destruidos por la desamortización de Mendizábal se posa la pátina del arte gótico (tan de moda en el Romanticismo) y las ruinas... Con esta obra monumental que acomete muy en serio y ayudado por Juan de
Para esta obra magnífica sabemos que el autor había leído todos los cuentos de Hoffman y , también, nada más publicarse en nuestro país las “Historias extraordinarias” de Edgar Allan Poe, además de las obras de sus contemporáneos y de muchos otros españoles.
Sed ha escrito que en Gustavo Adolfo se aúnan vida, imaginación, poesía, leyenda...Así su vida personal empieza a sufrir de infortunios amorosos. Se enamora de Julia Espín, hija de un compositor del Conservatorio de Música donde él acudía habitualmente a recibir clases y a escuchar conciertos. Ella sueña con la música y llega a consagrarse cantante de ópera de desigual fortuna, aunque no llega a desesperar ni a abandonar este campo, sí le lleva a abandonar sus relaciones con Bécquer lo cual producirá en el poeta muchas de sus primeras Rimas y parte del trasfondo nostálgico presente en las Leyendas

zaea dijo
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20 Noviembre 2009 | 10:07 PM