GNOSTICISMO
KATERINA
Mucho nos lega las enseñanazas de misticismo, especialmente para aquello que se ha identificado con su crecimiento espiritual. Al respecto en un interesante escrito sobre este tópico la enciclopedia libre Wikipedia nos indica, que se trata de una doctrina elitista, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. La fe no basta y la muerte de Cristo tampoco. La gran diferencia es que el hombre es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el alma frente al cuerpo.En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.
Se dice que el gnosticismo fue fundado por Simón Mago, personaje que aparece en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante sin duda fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócrates concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.
El gnosticismo (del griego Γνωστικισμóς: gnostikismós; de Γνωσις: gnosis, «conocimiento») es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo
Nos reseña Metareligión, queel movimiento gnóstico ha sido una de las influencias más poderosas en la Historia de la espiritualidad. Las creencias gnósticas contribuyeron decisivamente a moldear las doctrinas del cristianismo convencional, y gnósticos fueron los primeros herejes declarados como tales por la Iglesia en los siglos iniciales de la era cristiana.
Los orígenes del gnosticismo son oscuros. En el siglo i d.C. hay trazas de actividad gnóstica en Egipto y Palestina, y en el decurso de los siglos siguientes se aprecia su extensión por todo el Imperio romano y la vecina Persia. La escuela gnóstica llamada maniqueísmo tuvo seguidores en una amplia zona desde España hasta China, y algunos estudiosos dicen que el cristianismo ortodoxo también adoptó algunas actitudes e ideas de los gnósticos y las propagó por todo el mundo.
Nunca fue un movimiento unificado, sino una serie de escuelas o de maestros cuyas ideas comparten rasgos comunes. Al estudiar estos aspectos parece que confluyeron en el pensamiento gnóstico tendencias ya presentes entre los judíos, los griegos y los egipcios. Los canales de comunicación establecidos en el mundo antiguo por el Imperio helenístico a partir de Alejandro Magno, y luego por el Imperio romano, facilitaron el libre flujo de las ideas en el área mediterránea por primera vez en la Historia, de donde resultaron numerosas religiones y filosofías híbridas. El gnosticismo fue una de ellas.
Muchos miembros de los grupos gnósticos eran cristianos y afirmaban que Jesucristo era el Salvador y había enseñado las ideas que ellos predicaban; otros, como los seguidores de Simón el Mago, no tenían que ver con la influencia cristiana; podemos pensar que los gnósticos no cristianos disputaron la atención del público a los primitivos cristianos. A su vez los ma-niqueos eran gnósticos que reconocían la divinidad de Cristo, pero creían que su mensaje había sido superado por las enseñanzas más recientes del profeta Mani. Tanto los gnósticos cristianos como los católicos eran seguidores de Cristo, pero diferían en varios puntos importantes. Los católicos enseñaban que Cristo era un ser humano verdadero, con un cuerpo físico real, que vivió en la tierra. Después de su resurrección subió a los cielos dejando a sus apóstoles la doctrina salvífica. Muchos gnósticos rechazaban la noción de que Cristo hubiese tenido un cuerpo físico: ¿era posible que un ser divino tuviese un cuerpo hecho de carne como cualquier vulgar mortal? Ellos propugnaban que Cristo se había aparecido en forma no material, a manera de espectro, lo cual constituye la herejía llamada docetismo. Por consiguiente, el crucificado fue otro, que no Cristo, o la pasión de Cristo en la cruz fue mera apariencia.
Además, los gnósticos no creían que Cristo hubiese abandonado la tierra para residir en algún lugar inaccesible de los cielos hasta la Segunda Venida, sino que nunca dejó de aparecerse a sus discípulos y que cualquier gnóstico podía recibir las enseñanzas divinas por medio de una visión.
Si las enseñanzas de Cristo «de una vez para siempre han sido transmitidas a los creyentes» como dice la Carta de Judas (1, 3), entonces los sucesores oficiales délos apóstoles, es decir, los sacerdotes y los obispos de la Iglesia, son guardianes únicos de las verdades que dejó Cristo, y sería lógico exigir a la comunidad cristiana fe y obediencia. Por el contrario, si todavía fuese posible recibir revelaciones directamente de Cristo, como pretendían los gnósticos, es obvio que disminuye la importancia de la fe en las interpretaciones transmitidas por otras personas, incluidas las autoridades eclesiásticas.
También la importancia que los gnósticos atribuían al conocimiento de uno mismo va contra la sumisión a la jerarquía. El mundo como valle de lágrimas también era contemplado de manera drásticamente distinta por los cristianos católicos y los gnósticos. Según los primeros,el mundo fue creado por un Dios benévolo y concebido como un lugar feliz. El sufrimiento de los humanos en el mundo es conKuencia de haber elegido ellos apartar-se de Dios por el pecado. Para los gnósticos, el mundo en que vivimos no lo creó el Dios más alto, sino otra entidad inter-media, en cuyo proceso quedaron atrapadas algunas «perlas» o chispas de la luz divina. Entre dichas chispas figura el yo tal como lo concibe la gnosis. El sufrimiento proviene de hallarse los humanos prisioneros en ese mundo creado cuyo dueño es un ser trastornado o malévolo que finge ser Dios. En total contraposición con las opiniones de los cristianos ortodoxos, muchos gnósticos identificaron a este impostor con el Dios del AT, y decían que Cristo no había sido enviado por éste, sino por ¡El Dios más alto.
Definitivamente se dice, que la presencia del gnosticismo influyó en la cosmovisión de la cultura occidental; frente a los complejos escritos doctrinales y poéticos de los gnósticos, la Iglesia se vio obligada a definir posiciones sobre muchos asuntos. Como ha escrito el autor cristiano (ortodoxo) moderno Harold Brown, «puede decirse que la doctrina gnóstica fue la madrastra de la teología sistemática, en el mismo sentido que vale decir que la herejía es la madrastra de la ortodoxia». Una noción ligeramente distinta es la del famoso pensador contemporáneo Adolf von Harnack cuando sostiene que durante los siglos i y H la cristiandad ortodoxa se esforzó por absorber ideas de la filosofía griega para refinarse y dotarse de instrumentos con que responder al desafío gnóstico. Algunos estudiosos creen que el neotestamentario Evangelio de Juan fue un intento de desarmar a la competencia gnóstica reinter-pretando algunos de los mismos conceptos de ésta en un sentido ortodoxamente cristiano; y la respuesta de Ireneo a los gnósticos, Contra las herejías, compuesta hacia 180 d.C., es al mismo tiempo el primer ensayo coherente de una teología cristiana ortodoxa.
Tampoco se descarta la infiltración directa de ideas gnósticas; que el mundo y la carne son, no ya bajos y malos sino propiamente «enemigos del alma», es doctrina oficial por lo menos desde Agustín de Hipona, influyente Padre de la Iglesia y ex maniqueo.
