Katerina Brindisina
Considerable es la cantidad de cuentos, anecdotas que encontramos, legada por personas que han exprimentado vivencias que le han ayudado a creecer como persona y que nos las comparten a fin de compentarnos con hechos, vivencias que son importantes de ser consideradas; en esta oportunidad recordamos dos cuentos que compartimos con el lector:
LEYENDA ARABE
Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida.Intrigado, el amigo preguntó: Por qué después que te lastimé escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo".
Hay momentos en nuestras vidas que por la ofuscación o el dolor no medimos las consecuencias de nuestros actos y al pasar el tiempo comprendemos que mucho más importante es la amistad que cualquier problema que hubiera pasado ...no hay ofensa por más grande o pequeña que esta sea que merezca ser guardada en la memoria.
Autor desconocido
Parabola del caballo
Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayuden en los trabajos de su pequeña hacienda.
Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.
El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado.
Pero, por la dificultad y el alto precio para retirarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate.
Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo.
Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra para adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en su dorso, el animal la sacudía y ella se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo.
Luego los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, pero, al contrario, estaba subiendo a medida que la tierra iba subiendo del pozo, hasta que, finalmente, consiguió salir!
Si estás "allá abajo", sintiéndote poco valorado, cuando, con seguridad de tu "desaparecimiento", los otros lanzaren sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiraren, más irás subiendo, subiendo, subiendo... Sonriendo, sonriendo, sonriendo...
Autor desconocido

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